Llevo cuatro años con artrosis en la rodilla derecha y lo que más me pesaba era levantarme en la mañana: los primeros veinte minutos andaba agarrada de los muebles. Empecé el frasco sin muchas expectativas, más por insistencia de mi hija. A la tercera semana noté que ya bajaba las escaleras del edificio sin pensarlo. No es que el dolor desapareciera del todo, pero pasó de ser lo primero que sentía al despertar a algo que recuerdo recién al final del día.
Artrosis de rodilla · marzo 2026